La Empresa

Las vallas publicitarias son uno de las variedades de publicidad exterior más empleadas en la actualidad. En definitiva, son impresiones en gran formato que deben estar preparadas para la exposición al sol y a los agentes atmosféricos, como el agua o el viento.

Pese a que pueden tener detractores, con la creatividad necesaria pueden causar una gran notoriedad y no ser molesta o intrusiva. La capacidad de impacto visual que ofrecen las vallas publicitarias es enorme y mucho más importante de lo que muchos creen.

Mientras que la publicidad en algunos medios está en declive, la publicidad exterior crece más allá de nuestras fronteras y en Venezuela se consigue mantener. A ello hay que sumar la digitalización y las ventajas que ello conlleva en términos de capacidad de interactuar con los consumidores y reduciendo los costes de producción.

Origen de la publicidad exterior

El origen de la publicidad de gran formato se remonta a las primeras formas de expresión gráfica que realizaron los primeros hombres en la tierra para comunicar sus ideas con una expresión visual significativa.

Desde la época de los faraones, los mercaderes labraban piedras junto a los caminos para promocionar sus productos. En Pompeya y Roma, mucho más adelante en la historia, se pintaban murales con el propósito de vender. Gracias al desarrollo del papel y a su gran flexibilidad, los anuncios se podían trasladar y colocar en prácticamente cualquier parte que se desease.

La imprenta en el siglo XV propició los carteles publicitarios para reemplazar a los pregoneros. Las imágenes en los carteles se debían a que la población no sabía leer y, por tanto, se transmitían los mensajes gracias a la asociación de ideas con imágenes que representaban al negocio.

Era muy importante que el mensaje fuese claro y conciso, de esta manera, con un simple barrido con la mirada sobre las fachadas, podían saber a que se dedicaba cada local o qué vendía cada negocio.

Con el paso de los siglos, los mensajes escritos han tenido cada vez más importancia y más presencia en el espectro publicitario. Los carteles de grandes eventos o conciertos de música y el teatro copaban las calles para atraer a las masas y poder llenar el aforo.

El arte visual en panfletos y propaganda empezaba a coger más y más fuerza hasta que entró el siglo XX.

Con la llegada de las guerras mundiales, y más en concreto con la 2ª Guerra Mundial, la publicidad y el márketing habían llegado a su máximo esplendor, inundando de colores y dibujos atrayentes las calles para sumar un alto número de personas a sus filas.

Este echo sucedió desde Estados Unidos hasta Japón, pasando por todos los grandes países europeos, donde los más importantes fueron el Reino Unido, Alemania e Italia.

Tras la guerra, el increíble avance tecnológico que surgió tras la recuperación económica mundial permitió el desarrollo de carteles mucho más visuales, como los impresionantes carteles con humo y con movimiento que hacía Douglas Leigh en Nueva York. Años después, se instalaron por las ciudades de todo el mundo las vallas y carteles con pantalla para poder reproducir anuncios.

En pleno siglo XXI la publicidad es una de las herramientas más valoradas para influir en la sociedad gracias al avance de la tecnología. El marketing digital es uno de los exponentes de la publicidad en esta época, pero no es el único.

Las vallas publicitarias son unas estructuras de grandes dimensiones que actúan como soportes para fijar anuncios. Se ubican en instalaciones deportivas, autopistas, parques, aeropuertos, etcétera y, en función de donde se quiera instalar, requerirán un permiso u otro.

El formato de las vallas se debe estudiar con profundidad. No es conveniente dejar a la improvisación ni la fotografía, ni la paleta de colores, ni la calidad de la imagen o del tejido que se quiere poner en ella.

Es decir, los componentes de los mensajes deben estar bien cuidados y ser tan atractivos, originales y que sean capaces de causar un gran impacto visual.

Ventajas de la publicidad en gran formato

  • La ventaja principal de utilizar este formato de publicidad es que, al estar colocados en espacios públicos muy transitados, su visualización es evidente y puede atraer a clientes potenciales.
  • Si conocemos las ventajas que este formato publicitario puede ofrecer, tenemos los motivos necesarios para acudir a ellos.
  • En función de nuestro interés, podremos colocar la valla en la zona más adecuada para conseguir un mayor impacto.
  • Es una promoción permanente, sobre todo si cuenta con iluminación. Esto provoca que los impactos que causen sean mayores, ya que la valla es visible las 24 horas del día.
  • Es una publicidad estática, lo que permite una lectura detallada y tranquila para que los consumidores puedan identificar la marca o producto y quedarse con todos los detalles del producto que se oferta.
  • Si se compara con otros sistemas publicitarios, y dada su cobertura y penetración, como por ejemplo el tránsito público, su precio no es elevado.
  • Si se utilizan adecuadamente, pueden ser un gran complemento a las campañas publicitarias realizadas en prensa, televisión o radio, ya que refuerza los mensajes. Sobre todo, en los últimos kilómetros previos a los anunciantes o centros comerciales para causar un mayor impacto en los consumidores.

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